"El quehacer callado".
La frase del quehacer callado cayó hace pocos años en mi mente, leía el folleto de un disco, un compilado de valses mexicanos denominados "Reencuentros" de la orquesta "Alauda Ensamble" que es a mi muy particular (y probablemente poco culto) punto de vista, dirigido brillantemente por el maestro Samuel Máynez Champion.
En este "booklet", el mismo Samuel redactó como la música, en particular los valses mexicanos han acompañado su historia de vida y la historia de su familia, sin entrar en más detalles, fué mientras yo escuchaba el "Intermezzo" de Manuel M. Ponce que la frase, "el quehacer callado" se entrañó en mis pensamientos.
En mi reverberaban los ecos de distintos momentos de mi vida mientras el piano y la orquesta ejecutaban esas notas compuestas en un 1912 de un México que estaba en lucha por aceptar su identidad, tan alejada de esas ideologías y costumbres europeas que en esos años algunos sectores de la población pretendían hacer como parte de nuestra cultura.
Gracias a esta música pense en mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres, en nosotros y en nuestros hijos.
He vivido mucho, pero lo mejor es que lo he aprovechado, y la frase del "quehacer callado" retumbaba en mi porque la vida es una serie de eventos donde uno decide el papel a interpretar.
Habemos quienes disecamos y extraemos hasta el más pequeño detalle de cada episodio vivido, de cada uno de esos días que nos han marcado y de cada uno de esos instantes donde inhalamos vida y donde buscamos ser dueños de ese juego que muchos llaman destino.
He vivido mucho, tanto como para ser parte de la minoría que disfruta de Manuel M. Ponce y también como para ser parte de una mayoría donde se disfruta un baile popular.
Finalmente todo el tiempo pasamos recopilando y seleccionando los momentos importantes de nuestras vidas en un inmenso "quehacer callado" donde lo que sucede al último es el aprendizaje o el rechazo ante lo que sentimos de cada uno de esos muchos eventos que nos hacen estar vivos.
Yo vivo en un "quehacer callado" donde en forma más que ruidosa se me han ido casi 37 años, donde he triunfado, he sido derrotado, he sido amado, he amado inmensamente, y donde yo al igual que muchos vivimos la dicha de poder decir, que estoy viviendo muy bien y muy feliz.
¿Y tu?, ¿en que ocupas tu quehacer callado?
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