El moribundo nunca pide dinero... solo pide más tiempo.
Yo he destinado el tiempo que se me otorgó para vivir en el amor... me ha costado mucho aprender esto pero he vivido bien y he invertido mi tiempo sabiamente. Y he visto como hay gente muy feliz que ha dedicado su tiempo a vivir en la plenitud del amor.
En cada una de mis jornadas me sucede lo mismo que nos pasa a todos los que vivimos apresurados por las necesidades, por las obligaciones y situaciones que debemos de resolver cotidianamente, vivimos mucho tiempo en un trance mental donde estamos distraídos del ahora por resolver lo que no ha sucedido y por pensar en el terreno en el que estaremos parados en un futuro.
El tiempo no tiene precio, a pesar de que se nos ha enseñado desde que estamos en contacto con el mundo que el tiempo es dinero.
Tu tiempo no tiene precio y solo tu puedes decidir en donde o a que dedicas ese tiempo.
En estos años he visto morir y sufrir a mucha gente, y me queda muy en claro que cuando alguien está muy enfermo y él y su familia saben que su muerte esta cercana, lo único que desean es un poco más de tiempo... nunca he escuchado a un moribundo pidiendo dinero.
Invertimos en lo que pensamos que vale mucho, en rodearnos de personas que presumiblemente son interesantes, cuando en su mayoría lo único que han hecho es acumular dinero.
Después de tantos sinsabores (porque he tenido muchísimos) he entendido que no puedo estar parado en un lugar donde no cumplo mis expectativas, donde no crezco en la felicidad y donde no puedo acrecentar el amor que existe en mi familia.
¿Que valor le has dado a tu tiempo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario